El Nudismo y el Castigo de Sísifo

Muchos conoceréis el mito griego de Sísifo

Los dioses habían condenado a Sísifo a transportar una pesada piedra hasta la cima de una montaña y cuando estuviera a punto de llegar a la cima, la gran roca caería rodando por su propio peso hacia lo más profundo del valle, para que él tuviera que volver a subirla. Y esto, tendría que repetirlo una y otra vez…por toda la eternidad. Pensaron, con algún fundamento, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza…

Pues así nos sentimos nosotros a veces.

Por más logros que consigamos, por más actividades y acciones que se planteen desde las asociaciones nudistas existentes en nuestro país, por más que avancemos cada año, vemos como nuestros arenales se siguen atestando de bañadores.

Da la sensación de, que por cada paso dado, retrocedemos tres.

Y esto, desgasta. Porque cada agosto es como volver a empezar.

La incomprensión, quizás la peor de todas ellas, viene a veces dada desde dentro. 

“¡Esto está lleno de textiles! ¡Cada vez es peor! ¿Es que no hay aquí una asociación que defiende el nudismo?. ¡No hacen nada! ¡Yo no vengo más aquí!”.

La piedra vuelve a bajar todavía más. El peso se multiplica con cada frase lapidaria vertida desde la inmovilidad de una hamaca.

Pero esa no es la cuestión realmente importante. Siempre se puede hacer más y mejor por el nudismo.

La “lucha” por cambiar la mentalidad de la sociedad debe ser vivida y la negación sin más, nunca debe ser aceptada sin presentar antes toda la “batalla” que sea necesaria. A veces, todo ese esfuerzo es infructuoso y la piedra vuelve a rodar ladera abajo, volviendo a su punto de partida. 

Si aceptamos eso, que cada verano sea una vuelta a empezar de 0 con la cada vez más dureza de la roca y nuestra entereza aún más debilitada, entonces todo estará perdido.

La cuestión es que ésta piedra siempre seguirá rodando cuesta abajo sin el empuje de todos a la vez.

Nosotros nos seguimos negando a que el constante repliegue del naturismo deba ser aceptado.

Todo lo contrario. Éste persistente retroceso del nudismo debe ser confrontado con constante empeño, esfuerzo y, sobre todo, con mucha insumisión. 

Así es como, finalmente, debería ganar la libertad, con la rebeldía propia del que se sabe ganador por justicia y razón.

La constante lucha contra la enorme piedra del antinudismo, de la intolerancia, la de nuestra propia dejadez incluso…de la incomprensión hacia nuestra forma de ser y de estar o de la falta de respeto por los espacios tradicionalmente nudistas debería acabar si, alguna vez, logramos empujarla con la fuerza de tod@s. 

Y cuando decimos de tod@s, es entre tod@s.

Entre los legisladores, para que el nudismo sea legal y real, no sólo en la teoría sino también en la práctica comprobada. Y que esto se lleve a cabo con la misma firmeza con la que se aplican otras leyes. 

Entre las administraciones, para que protejan y promocionen los espacios tradicionales que llevan décadas dedicados a recibir a los nudistas, ya sea a través de acciones afirmativas (antes conocidas como discriminaciones positivas) que, en cierta manera, favorezcan a nuestra minoría naturista frente a la mayoría “textil”, que no nos quiere en otras playas pero que si acuden sin vacilación a las llamadas “nudistas”, sin la mínima intención de desprenderse de su bañador.  Aunque siempre es positivo que exista un porcentaje mínimo de textilidad en un enclave nudista, para así facilitar que aquellos indecisos o curiosos por probar, tengan la oportunidad de hacerlo. 

Entre las distintas asociaciones y federaciones, para que trabajen juntas y se apoyen y colaboren en perfecta conexión. Trabajo en equipo. Siempre. 

Y entre nosotros, los nudistas y los naturistas. Uniendo una sola voz y esfuerzos para defender nuestra manera de sentir. A educar y a informar desde el respeto y la tolerancia a aquellos que no contemplan el naturismo como opción, apoyando las acciones que se emprendan, participando en las actividades que se planifiquen, en los llamamientos de asociaciones, colectivos, grupos…, difundiendo el nudismo por donde quiera que vayamos, perdiendo el miedo a darnos a conocer, no dejando de ir a nuestras playas nudistas de siempre por más textiles que en ellas haya, alabando y no criticando lo que ya se hace, por poco o mucho que sea, activándonos e implicándonos…

La única fuerza de dos manos, no podrá hacer llegar jamás ésta pesada losa hasta la cima para que no vuelva a rodar y tener que empezar de nuevo. Pero la de mil brazos convencidos y resistentes, si lo conseguirá.

¿Quieres ayudarnos a empujar la roca y acabar con el mito de éste castigo cíclico para que el nudismo llegue por fin donde debe estar? 

Porque ese lugar, querido nudista, no debe ser otro más que el situado en lo más alto de los valores de respeto a nuestros derechos y a nuestras libertades individuales.

Impulsemos la piedra juntos y desnudos. Ese es el camino para que Sísifo termine con su eterno castigo. Para que la difusión del nudismo y la protección de nuestras playas no tengan que recomenzar todos los años desde lo más profundo de la solitaria hondonada en la que muchos nos querrían tener escondidos y bien callados.